Cobrar una señal al reservar: cuánto pedir, a quién y cómo contárselo a tus clientas sin perderlas
Una ausencia sin aviso te cuesta dos veces: la hora que te quedas mirando la puerta y la clienta a la que le dijiste que ese día no tenías hueco. La mayoría no falla por mala fe. Se le olvida, le surge algo o le da apuro avisarte. Una señal no es un castigo. Es un compromiso pequeño que la clienta asume al reservar, y que hace que la cita pese un poco más en su agenda que un “ya te confirmo”.
Aquí tienes cómo decidir el importe, a quién pedírsela, cómo redactar la política y cómo contarla. Es una guía práctica, no asesoramiento jurídico: para la redacción final, habla con un abogado o con tu asesor.
Fija o porcentaje: cuánto pedir
Hay dos formas de calcularla, y las dos funcionan si se explican bien.
- Importe fijo: el mismo para todos los servicios. Es fácil de explicar y de recordar, y encaja si tus precios se parecen entre sí.
- Porcentaje del precio: crece con el servicio. Tiene sentido si combinas una manicura rápida con un set completo de extensiones de pestañas o un color con mechas que ocupa media mañana.
- Un ejemplo con cifras inventadas, solo para ver la cuenta: si un relleno de gel cuesta 40 €, una señal del 25 % son 10 €, y esos 10 € se descuentan del precio el día de la cita.
La regla práctica: que cubra el material que ya has preparado y una parte del tiempo que no podrás volver a vender con tan poco margen. Que no parezca una multa. Más abajo verás que la proporción no es solo una cuestión de imagen.
A quién pedírsela
No hace falta pedírsela a todo el mundo. A la clienta que lleva tres años viniendo puntual cada tres semanas, una señal nueva le puede sentar como una desconfianza que no se ha ganado. Donde más rinde es aquí:
- Clientas nuevas, que todavía no te conocen y tampoco tú a ellas.
- Servicios largos o caros, donde un hueco vacío arruina la mañana entera.
- Las franjas que más se piden, como el viernes por la tarde o el sábado por la mañana.
- Y, si alguien ya te ha dejado plantada un par de veces, es razonable pedirle el pago completo por adelantado la próxima vez.
La política de cancelación, por escrito y antes de reservar
La ley de consumidores exige que, antes de que la clienta quede vinculada por un contrato, le des la información de forma clara y comprensible (artículo 60 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios). En la práctica: la política tiene que verse antes de pagar, en tu página de reservas, y repetirse en la confirmación. Un modelo que puedes adaptar:
“Para reservar pedimos una señal que se descuenta del precio del servicio. Si cancelas o cambias tu cita con al menos 24 h de antelación, te la devolvemos entera. Si cancelas con menos tiempo o no vienes, la señal no se devuelve. Si somos nosotras quienes cancelamos, te devolvemos la señal completa.” El plazo de 24 h es solo un ejemplo: elige el que te dé tiempo real para llenar el hueco.
- Cuánto es la señal y si se descuenta del precio.
- Hasta cuándo puede cancelar o cambiar la cita sin perderla.
- Qué pasa si cancela tarde o no se presenta.
- Cómo y en cuánto tiempo se devuelve cuando corresponde.
- Qué pasa si eres tú quien cancela.
La ley: proporción y reciprocidad
La misma ley considera abusivas, entre otras, las cláusulas que imponen al consumidor que incumple “una indemnización desproporcionadamente alta” (artículo 85.6) y las que permiten retener lo que pagó si renuncia, sin prever una indemnización equivalente si el que renuncia es el negocio (artículo 87.2). Por eso conviene que la señal sea proporcionada al servicio y que tu política diga con la misma claridad qué recibe la clienta si la que cancela eres tú.
Si la clienta reserva online, hay otra pregunta que no debes resolver sola: la ley reconoce un derecho de desistimiento de catorce días naturales en los contratos a distancia (artículo 102), con excepciones (artículo 103). Si se aplica a tus reservas y cómo encaja con tu señal es algo que debe confirmarte un abogado o tu asesor.
Cuándo devolverla y cómo
Decide la ventana una vez y aplícala igual a todas. Si la clienta cancela dentro del plazo, devuélvesela por el mismo medio con el que pagó y sin hacerla esperar. Si en lugar de cancelar te pide cambiar la cita con tiempo, mover la señal a la nueva fecha suele ser más sencillo para las dos que devolverla y volver a cobrarla. Y cuando haya una causa de fuerza mayor de verdad, tienes margen para ser flexible: tu política marca el mínimo, no te prohíbe ser amable.
Cómo contárselo a tus clientas
El cambio se acepta mejor si llega explicado y antes de que la clienta se lo encuentre al pagar.
- Avísalo con unas semanas de margen: en Instagram, en un cartel en el mostrador y de palabra a tus habituales.
- Explica el porqué sin dramatismo: cada hueco vacío es otra clienta que se quedó sin cita.
- Deja claro que no es un pago de más, porque se descuenta del precio.
- Si las habituales quedan fuera, díselo: lo agradecen.
- Sé coherente. Una política que se aplica a unas sí y a otras no se acaba ignorando.
La señal funciona mejor acompañada de un recordatorio el día antes y de una forma fácil de cancelar. Una clienta que puede cancelar con un toque lo hace a tiempo, y tú puedes ofrecer ese hueco a otra. Por qué tienes menos clientas este año
Dónde ayuda Slotora, y dónde no
En Slotora eliges la señal general (ninguna, un porcentaje o un importe fijo), para todas o solo para clientas nuevas, y puedes fijar otra distinta en cada servicio. También puedes pedir el pago completo por adelantado o guardar la tarjeta al reservar para cobrar un cargo por ausencia o por cancelación tardía. La clienta siempre puede cancelar ella misma hasta la hora de la cita; tu plazo solo decide si se aplica el cargo. El dinero llega a tu propia cuenta de Stripe con un 0 % de comisión nuestra; Stripe cobra su tarifa. No aceptamos Bizum. Programa de citas gratis para salones
